lunes, 5 de diciembre de 2011

Destino.

¿Destino? Si, destino. Definitivamente odio esa palabra, es mas, odio todo el concepto que lleva consigo la palabra 'destino'.

No puedo evitar enojarme al pensar en que allá afuera hay una fuerza superior y simplemente inevitable, a la cual solo nos queda rendirnos, ya que de nada sirve luchas. Si el Destino existe, seguramente existiria un Dios junto a el.

Tambien me hace pensar que, junto a estos, la pobreza, dolor y odio en el mundo son causa de estos. Una persona esta destinada a nacer en un lugar tranquilo y lleno de paz, mientras que otros en países llenos de conflictos. Algunos estan destinados a nacer en una familia adinerada, fruto de un matrimonio bello y prospero, mientras que otros se tienen que quedar con una familia violenta. Solo pensar en esto, me hace pensar que existe un Dios increiblemente malo e injusto. Pensar que hay chicos los cuales pagan los pecados de sus padres, y por el simple hecho de llevar un apellido, los conlleva a una vida llena de odio y repulsión.

¿Por qué nos damos cuenta de lo bien que vivimos luego de pensar en todo esto? Posiblemente porque no nos dimos cuenta de como fuimos, en cieta forma y tono irónico, 'bendecidos' por el lugar en que nacimos y por las familias en que nos criaron, aunque esto no es algo que todos no podamos decir.

Lo que me lleva devuelta, a que si existe un Destino o un Dios allá afuera, es increiblemente malo e injusto. El cual bendice a unos y condena a otros, sin posibilidad de cambio, debido a que ese es su Destino.

Aunque este no es un texto en contra de a religión ni mucho menos, ya que a pesar de los aspectos negativos que le puedan encontrar, a mi siempre me gusta ver la otra cara de la moneda. Es decir, ¿nadie habla de la esperanza, la luz, o la simple compañia que puede significar el pensar que existe un Dios allá afuera, todopoderoso y bondadoso que siempre nos cuida? Se que para muchos esto significa 'ignorancia', pero para mi significa esperanza. Y no son palabras de un chico religioso, todo lo contrario, se los aseguro.

Ahora el Destino es una cosa totalmente distinta, porque es una fuerza a la que, segun lo establecido, simplemente no puedes luchar con ella. No te da la posibilidad de creer en ella o no, ya que todo esta escrito, el que creas y toda tu vida. Esta escrito con quien te casaras, si tendras enfermedades o no, incluso tu muerte. Intenta echarle un ojo y veras que es inevitable cambiarlo.

A pesar de todo esto, y el estar conciente, yo decido no agachar la cabeza, y demostrar de lo que soy capaz, independientemente de mis origenes o raices, dejando de lado el Destino para gritar: 'SOY QUIEN SOY, NADA NI NADIE PODRA CAMBIAR ESO NUNCA, PORQUE EL DÍA EN QUE LO HAGAN, YO ESTARE EN UNA TUMBA'.


Tenemos el poder de derribar a cualquiera, es tu decisión usarlo o simplemente arrodillarte.

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